México D.F. a 23 de marzo del 2013.
Miguel Ortiz
Villacorta (1887-1963)
“El gigante de la
pintura”
En este año (2013) se cumplen 50 años del fallecimiento del
Pintor Salvadoreño, Miguel Ortiz Villacorta, esté artista es uno de los muchos
intelectuales que no han sido reconocidos, en las dimensiones que se
merecen, por tanto consideramos que
tiene que ser re-valorado, ya que su obra está a la altura de un pintor de
excelencia. Por tal motivo estamos proponiendo hacer una investigación seria
con la finalidad de documentar la trayectoria, aportaciones y obra de este
artista.
Algunos críticos, historiadores y estudiosos del tema,
básicamente Salvadoreños han señalado que Villacorta es uno de los artistas más
destacados dentro de la plástica de ese País.
Es reconocido como uno de los exponentes más importantes del
paisajismo salvadoreño y desde mi punto de vista, en México es uno de los más
grandes exponentes de la figura humana, sobre todo del rostro, sus creaciones
así nos lo revelan. En ese sentido cabe destacar que en 1936 fue premiado en la
categoría de retrato, en la Exposición Mundial de Pintura de Sevilla (España).
De acuerdo con el Catálogo del Museo Forma.
También se señala que Villacorta es uno de los pintores
junto con Carlos Alberto Imery, con los que empieza de manera formal la pintura de caballete en el Salvador, a
principios del siglo XX.
Si bien es cierto que su perfeccionamiento como pintor se da
en el ramo del retrato y del paisajismo, también destaco en la propuesta del
indigenismo y en el registro gráfico de la naturaleza volcánica Salvadoreña. Se
le denomino “ladrón del sol” y “gran dominador de la luz y el color” la calidad
que le imprimía a sus obras dan cuenta de su trabajo académico y realismo
clásico.
Nuestro personaje se desarrolló en varias facetas o aristas,
en las técnicas de la plástica, donde se le reconoce que destaco e hizo
aportaciones, en el paisajismo, el indigenismo y el retrato, donde fue un
pintor de excelencia. También incursiono en el dibujo, la acuarela, el
surrealismo, etc. otra de las facetas donde es muy poco conocido es la de
fotógrafo.
La obra de Villacorta es muy basta ya que cuenta con más de
50 años de producción, de ahí la importancia de la elaboración de un registro y
de un catálogo, donde se puedan tener la mayor cantidad de obras de dicho
autor.
Algunos elementos:
Miguel Ángel Ortiz Villacorta nació en la República de El
Salvador en 1887, fue hijo adoptivo del
pintor Vicentino Mauricio Villacorta quien a su vez era vástago ilegítimo del
prócer independentista Juan Vicente Villacorta. Vicentino fundó y dirigió una
academia de Bellas Artes en la Capital Salvadoreña entre 1883 y 1884. La
influencia y enseñanzas de Vicentino para Miguel fueron fundamentales y dieron
como resultado.
Que en 1903, cuando contaba con 16 años de edad, Miguel
participara en un concurso de dibujo, para obtener una beca, para estudiar
dibujo y pintura en la Real Academia de Roma (Italia), resultando ser uno de
los ganadores, el 6 de noviembre de 1903 firma el convenio de beca y para el 6
de febrero de 1904 ya estaba tomando clases, la beca tenía una duración de 8
años.
De regreso en su País (1911) empieza a trabajar en esta
disciplina. Al principio de su carrera se puede apreciar claramente la
influencia de la pintura europea, en su estilo, sus formas, proporciones,
dimensiones y sobre todo en los temas. Pero al irse consolidando como artista,
su perspectiva se va definiendo, ya que en la búsqueda de motivos se encuentra
con la realidad político-social que se vivía en su País, de tal forma que sus
paisajes los empieza a impregnar de un colorido que revive las tradiciones
indígenas ancestrales, así mismo empieza a pintar motivos indígenas, con lo
cual se convierte en uno de los primeros pintores de El Salvador en exponer
temas relacionados con el indigenismo, también es uno de los primeros en tocar
temas que van en el sentido de una búsqueda de identidad cultural. Pero estos
son muy limitados, porque en esos momentos el tipo de gobierno que existe en El
Salvador es dictatorial, de corte militar. Este tipo de gobiernos no permitían
ningún tipo de crítica social mucho menos política. De tal manera que las
expresiones artistas estaban muy limitadas y coaccionadas.
Aun así Villacorta busca su personalidad y le da una
frescura a sus trabajos, de tal manera que es reconocido como uno de los
exponentes más destacados del paisajismo, indigenismo y del registro gráfico de
la naturaleza volcánica de El Salvador. Pero una de las aportaciones más
emblemáticas de nuestro personaje es el retrato, ya que sus obras son como
fotografías, donde la luz y sombra así como el colorido son manejadas de manera
magistral.
De tal forma que se le denomino “ladrón del sol” y “gran
dominador de la luz y el color” la calidad que le imprimía a sus obras dan
cuenta de su trabajo académico y realismo clásico. De acuerdo con la Dra.
Astrid Bahamond, “el retrato puro de Ortiz Villacorta es lineal, elegante,
circunspecto y está inmerso siempre en una atmósfera severa e impersonal. El
fondo o segundo plano no reconoce jamás aspectos reales. La paleta colorística
es baja y la luz es tenue”. Es de importancia señalar que en 1936 es premiado
en la categoría de retrato, en la Exposición Mundial de Pintura de Sevilla
(España). De acuerdo con el Catálogo del Museo Forma.
Se ha señalado que nuestro personaje hizo trabajos de
decoración en telones para obras de teatro y pinto algunos interiores de
teatros importantes de El Salvador. También hizo trabajos de dibujo, acuarela,
surrealistas, paisajismo urbano, etc., sin embargo la mayor parte de estas
obras son desconocidas.
Otra de las facetas donde es muy poco conocido es la de
fotógrafo, cuando menos era una persona “aficionada” a la fotografía, sus
impresiones también buscaban ángulos y espacios para después ser tomados como
referencia para sus pinturas, es por eso que sus impresiones captan un entorno
ya sea muy general o particular, dependiendo de lo que quería el artista.
Como pintor es reconocido como uno de los exponentes más
importantes del paisajismo salvadoreño y desde mi punto de vista, en México es
uno de los más grandes exponentes de la figura humana, sobre todo del rostro,
sus creaciones así nos lo revelan.
Tuvo una vida productiva de aproximadamente 50 años, la cual
se desarrolla a principios del siglo XX y termina en 1963 en el ocaso de su
vida cuando contaba con 76 años de edad,
su obra fue muy nutrida, en la actualidad está dispersa.
De esos 50 años de productividad aproximadamente la
mitad los vivió en México. Se tiene la
referencia que llego a éste País en 1938 y que se dedicó básicamente a la
producción del retrato, tenemos conocimiento que trabajo no le falto ya que su
propuesta pictórica era de calidad y rápidamente fue aceptada, de tal forma que
se dedicó a retratar a personalidades de la farándula y de la vida cultural,
política e histórica de México, artistas, cantantes, políticos, gobernadores,
militares, toreros, etc. eran algunos de sus clientes.
Como se podrá apreciar Villacorta mantuvo una vida
productiva exitosa, tanto en su País de origen como en México, sus motivos en
la plástica fueron variados, su faceta de fotógrafo es desconocida.
La migración de Villacorta a México tiene que ver con las
condiciones políticas y económicas que se daban en esos momentos en El Salvador
y por las “presiones que padeció en el medio”, estos elementos le impidieron
que se siguiera desarrollando con libertad en su País de origen. De tal forma
que decide emigrar a México, tal vez a probar suerte y se encuentra con una
Nación que está en todo un proceso de cambios y desarrollo, los cuales le son
favorables para que su propuesta pictórica sea aceptada y socorrida.
Hay que tener en cuenta que como pintor destaco en su País y
fue tomado en cuenta para exponer en la “primer exposición Centroamericana de
artes plásticas” llevada a cabo en San José, Costa Rica en 1935. En 1936
obtiene un premio Internacional en España. Estos elementos nos dan muestra del
potencial pictórico y artístico que tenía.
Al respecto hay quienes señalan que “cuando se encontraba en
la plenitud de su producción artística, por la situación hostil del medio,
decidió partir a México, en donde residió hasta su muerte”, en 1963.
Al parecer Villacorta
llega a México por el año 1938, le toca la etapa pos revolucionaria, la cual es
caracterizada por un desarrollo político-social, México hasta los años 20s
seguía siendo un País rural y tecnológicamente atrasado. La radio, la
televisión, el cine, se desarrollan en la pos revolución, de tal forma que en
los 40s y 50s el “cine mexicano” está en auge, lo mismo pasó con la radio y la
televisión, infinidad de cantantes, tríos, etc., hicieron época. “a esta etapa
se le denomina la época de oro”.
De tal forma que Villacorta es afortunado ya que llega en un
momento de auge donde los agentes de la farándula están a todo lo que dan, son
considerados como “ídolos”, el glamour y la vanidad, son elementos
característicos de estos personajes. Villacorta llega con su propuesta
pictórica del retrato, la cual es aceptada rápidamente. De tal forma que
trabajo no le falto, el realismo y colorido natural con que captaba a sus
modelos y clientes le dio reconocimiento y prestigió entre los miembros de la
farándula.
De tal forma que se dedicó a pintar a políticos,
gobernadores, militares, toreros, artistas, etc., que son parte de la vida
cultural, política e histórica de México. También realizaba obras de inventiva
propia.
Aarón
Soledad Hernández Jarillo.
Petroleros36@gmail.com
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