lunes, 30 de diciembre de 2013

Miguel Ortiz Villacorta (1887-1963) a 50 años de su muerte “El gigante de la pintura”

                                                         México D.F. a 23 de marzo del 2013.

                               Miguel Ortiz Villacorta (1887-1963)
                                                 “El gigante de la pintura”



En este año (2013) se cumplen 50 años del fallecimiento del Pintor Salvadoreño, Miguel Ortiz Villacorta, esté artista es uno de los muchos intelectuales que no han sido reconocidos, en las dimensiones que se merecen,  por tanto consideramos que tiene que ser re-valorado, ya que su obra está a la altura de un pintor de excelencia. Por tal motivo estamos proponiendo hacer una investigación seria con la finalidad de documentar la trayectoria, aportaciones y obra de este artista.

Algunos críticos, historiadores y estudiosos del tema, básicamente Salvadoreños han señalado que Villacorta es uno de los artistas más destacados dentro de la plástica de ese País.

Es reconocido como uno de los exponentes más importantes del paisajismo salvadoreño y desde mi punto de vista, en México es uno de los más grandes exponentes de la figura humana, sobre todo del rostro, sus creaciones así nos lo revelan. En ese sentido cabe destacar que en 1936 fue premiado en la categoría de retrato, en la Exposición Mundial de Pintura de Sevilla (España). De acuerdo con el Catálogo del Museo Forma.

También se señala que Villacorta es uno de los pintores junto con Carlos Alberto Imery, con los que empieza de manera formal la  pintura de caballete en el Salvador, a principios del siglo XX.  

Si bien es cierto que su perfeccionamiento como pintor se da en el ramo del retrato y del paisajismo, también destaco en la propuesta del indigenismo y en el registro gráfico de la naturaleza volcánica Salvadoreña. Se le denomino “ladrón del sol” y “gran dominador de la luz y el color” la calidad que le imprimía a sus obras dan cuenta de su trabajo académico y realismo clásico.

Nuestro personaje se desarrolló en varias facetas o aristas, en las técnicas de la plástica, donde se le reconoce que destaco e hizo aportaciones, en el paisajismo, el indigenismo y el retrato, donde fue un pintor de excelencia. También incursiono en el dibujo, la acuarela, el surrealismo, etc. otra de las facetas donde es muy poco conocido es la de fotógrafo.  

La obra de Villacorta es muy basta ya que cuenta con más de 50 años de producción, de ahí la importancia de la elaboración de un registro y de un catálogo, donde se puedan tener la mayor cantidad de obras de dicho autor.

Algunos elementos:

Miguel Ángel Ortiz Villacorta nació en la República de El Salvador en 1887,  fue hijo adoptivo del pintor Vicentino Mauricio Villacorta quien a su vez era vástago ilegítimo del prócer independentista Juan Vicente Villacorta. Vicentino fundó y dirigió una academia de Bellas Artes en la Capital Salvadoreña entre 1883 y 1884. La influencia y enseñanzas de Vicentino para Miguel fueron fundamentales y dieron como resultado.
Que en 1903, cuando contaba con 16 años de edad, Miguel participara en un concurso de dibujo, para obtener una beca, para estudiar dibujo y pintura en la Real Academia de Roma (Italia), resultando ser uno de los ganadores, el 6 de noviembre de 1903 firma el convenio de beca y para el 6 de febrero de 1904 ya estaba tomando clases, la beca tenía una duración de 8 años.

De regreso en su País (1911) empieza a trabajar en esta disciplina. Al principio de su carrera se puede apreciar claramente la influencia de la pintura europea, en su estilo, sus formas, proporciones, dimensiones y sobre todo en los temas. Pero al irse consolidando como artista, su perspectiva se va definiendo, ya que en la búsqueda de motivos se encuentra con la realidad político-social que se vivía en su País, de tal forma que sus paisajes los empieza a impregnar de un colorido que revive las tradiciones indígenas ancestrales, así mismo empieza a pintar motivos indígenas, con lo cual se convierte en uno de los primeros pintores de El Salvador en exponer temas relacionados con el indigenismo, también es uno de los primeros en tocar temas que van en el sentido de una búsqueda de identidad cultural. Pero estos son muy limitados, porque en esos momentos el tipo de gobierno que existe en El Salvador es dictatorial, de corte militar. Este tipo de gobiernos no permitían ningún tipo de crítica social mucho menos política. De tal manera que las expresiones artistas estaban muy limitadas y coaccionadas.  

Aun así Villacorta busca su personalidad y le da una frescura a sus trabajos, de tal manera que es reconocido como uno de los exponentes más destacados del paisajismo, indigenismo y del registro gráfico de la naturaleza volcánica de El Salvador. Pero una de las aportaciones más emblemáticas de nuestro personaje es el retrato, ya que sus obras son como fotografías, donde la luz y sombra así como el colorido son manejadas de manera magistral. 

De tal forma que se le denomino “ladrón del sol” y “gran dominador de la luz y el color” la calidad que le imprimía a sus obras dan cuenta de su trabajo académico y realismo clásico. De acuerdo con la Dra. Astrid Bahamond, “el retrato puro de Ortiz Villacorta es lineal, elegante, circunspecto y está inmerso siempre en una atmósfera severa e impersonal. El fondo o segundo plano no reconoce jamás aspectos reales. La paleta colorística es baja y la luz es tenue”. Es de importancia señalar que en 1936 es premiado en la categoría de retrato, en la Exposición Mundial de Pintura de Sevilla (España). De acuerdo con el Catálogo del Museo Forma.

Se ha señalado que nuestro personaje hizo trabajos de decoración en telones para obras de teatro y pinto algunos interiores de teatros importantes de El Salvador. También hizo trabajos de dibujo, acuarela, surrealistas, paisajismo urbano, etc., sin embargo la mayor parte de estas obras son desconocidas.

Otra de las facetas donde es muy poco conocido es la de fotógrafo, cuando menos era una persona “aficionada” a la fotografía, sus impresiones también buscaban ángulos y espacios para después ser tomados como referencia para sus pinturas, es por eso que sus impresiones captan un entorno ya sea muy general o particular, dependiendo de lo que quería el artista.  

Como pintor es reconocido como uno de los exponentes más importantes del paisajismo salvadoreño y desde mi punto de vista, en México es uno de los más grandes exponentes de la figura humana, sobre todo del rostro, sus creaciones así nos lo revelan.

Tuvo una vida productiva de aproximadamente 50 años, la cual se desarrolla a principios del siglo XX y termina en 1963 en el ocaso de su vida cuando contaba con 76 años de edad,  su obra fue muy nutrida, en la actualidad está dispersa.

De esos 50 años de productividad aproximadamente la mitad  los vivió en México. Se tiene la referencia que llego a éste País en 1938 y que se dedicó básicamente a la producción del retrato, tenemos conocimiento que trabajo no le falto ya que su propuesta pictórica era de calidad y rápidamente fue aceptada, de tal forma que se dedicó a retratar a personalidades de la farándula y de la vida cultural, política e histórica de México, artistas, cantantes, políticos, gobernadores, militares, toreros, etc. eran algunos de sus clientes.   

Como se podrá apreciar Villacorta mantuvo una vida productiva exitosa, tanto en su País de origen como en México, sus motivos en la plástica fueron variados, su faceta de fotógrafo es desconocida.

La migración de Villacorta a México tiene que ver con las condiciones políticas y económicas que se daban en esos momentos en El Salvador y por las “presiones que padeció en el medio”, estos elementos le impidieron que se siguiera desarrollando con libertad en su País de origen. De tal forma que decide emigrar a México, tal vez a probar suerte y se encuentra con una Nación que está en todo un proceso de cambios y desarrollo, los cuales le son favorables para que su propuesta pictórica sea aceptada y socorrida.

Hay que tener en cuenta que como pintor destaco en su País y fue tomado en cuenta para exponer en la “primer exposición Centroamericana de artes plásticas” llevada a cabo en San José, Costa Rica en 1935. En 1936 obtiene un premio Internacional en España. Estos elementos nos dan muestra del potencial pictórico y artístico que tenía. 

Al respecto hay quienes señalan que “cuando se encontraba en la plenitud de su producción artística, por la situación hostil del medio, decidió partir a México, en donde residió hasta su muerte”, en 1963.

Al parecer Villacorta llega a México por el año 1938, le toca la etapa pos revolucionaria, la cual es caracterizada por un desarrollo político-social, México hasta los años 20s seguía siendo un País rural y tecnológicamente atrasado. La radio, la televisión, el cine, se desarrollan en la pos revolución, de tal forma que en los 40s y 50s el “cine mexicano” está en auge, lo mismo pasó con la radio y la televisión, infinidad de cantantes, tríos, etc., hicieron época. “a esta etapa se le denomina la época de oro”.

De tal forma que Villacorta es afortunado ya que llega en un momento de auge donde los agentes de la farándula están a todo lo que dan, son considerados como “ídolos”, el glamour y la vanidad, son elementos característicos de estos personajes. Villacorta llega con su propuesta pictórica del retrato, la cual es aceptada rápidamente. De tal forma que trabajo no le falto, el realismo y colorido natural con que captaba a sus modelos y clientes le dio reconocimiento y prestigió entre los miembros de la farándula.

De tal forma que se dedicó a pintar a políticos, gobernadores, militares, toreros, artistas, etc., que son parte de la vida cultural, política e histórica de México. También realizaba obras de inventiva propia.

                                       Aarón Soledad Hernández Jarillo.
                                            Petroleros36@gmail.com